DEFENSA DE LAS INSTITUCIONES
El fin de la arbitrariedad: Por qué la seguridad jurídica es la base de una Argentina libre
FUENTE: REDACCIÓN TIEMPO LIBERTARIO
Recientemente, ha tomado estado público el caso de Evelyn Karsten, una trabajadora del Estado que denuncia haber sido víctima de un procedimiento irregular que atenta contra los principios básicos de la República y el debido proceso.
El atropello de las "viejas prácticas"
Karsten expuso a través de una carta abierta que fue separada de su cargo en la Cámara de Diputados durante una sesión preparatoria, un ámbito que, según la normativa vigente, no tiene facultades para disponer cesantías. Lo más alarmante de su denuncia radica en que la decisión habría contado con el voto de personas que ni siquiera ostentaban el cargo de legisladores.
Un precedente peligroso
Desde el pensamiento libertario, defendemos que el Estado debe estar sujeto a límites. Si un cargo con estabilidad puede ser eliminado por conveniencias políticas sin respetar el reglamento, ningún trabajador está protegido frente al arbitrio del poder de turno.
"Cuando las instituciones fallan, la ciudadanía debe hablar", sostiene Karsten en su descargo, solicitando la restitución de la legalidad.
Conclusión: Sin ley no hay libertad
La reconstrucción de la Argentina exige recuperar el respeto a la Constitución Nacional. La arbitrariedad es el sello del pasado; el respeto a las normas debe ser el sello del futuro.