A pesar de las promesas de excarcelación, el aparato represivo chavista mantiene a cientos de ciudadanos bajo el yugo estatal.
El individuo como rehén: El régimen venezolano frena las liberaciones
FUENTE: REDACCIÓN TIEMPO LIBERTARIO
La libertad, derecho inalienable de todo ser humano, continúa siendo una mercancía de negociación para la estructura de poder en Venezuela. Tras días de una deliberada generación de expectativas, las puertas de los centros de reclusión permanecieron cerradas este domingo.
Según el balance del Foro Penal, desde el pasado 8 de enero solo se ha podido verificar la salida de 17 presos políticos, una cifra ínfima frente a las 803 personas que permanecen privadas de su libertad por motivos estrictamente ideológicos.
El Estado contra el Ciudadano
En Venezuela, el ejercicio de la libertad de expresión o la crítica al estatismo asfixiante se pagan con la cárcel. Entre los que permanecen tras las rejas se encuentran periodistas y dirigentes que representan el rostro de un individuo sometido por un Estado que ha desbordado cualquier límite jurídico.
Aurora Silva, esposa del dirigente Freddy Superlano, logró constatar que su marido sigue "fuerte y convencido", pero denunció la incertidumbre total: no existen cronogramas ni listas oficiales. El individuo queda a merced de la voluntad arbitraria del funcionario de turno.
La libertad no se negocia "a cuentagotas"
Desde una perspectiva libertaria, este proceso es una táctica clásica del autoritarismo para utilizar a los seres humanos como fichas de canje geopolítico. La mayoría de los detenidos enfrentan procesos viciados y acusaciones genéricas de "terrorismo", negando el Estado de Derecho.
La lucha por la libertad individual en Venezuela no terminará con excarcelaciones selectivas, sino con el desmantelamiento de un sistema que se cree dueño de la vida y el destino de sus ciudadanos.